domingo, 20 de julio de 2014

Reseña del Biergarten Ottakringer, Viena.


Por Bibiana Rodríguez, socia en Viena

Por segundo año consecutivo la cervecería Ottakringer roba un poco de espacio a sus instalaciones para armar un jardín cervecero donde no puede faltar la música (algunos días en vivo), el buen ambiente, las especialidades culinarias de la región y por supuesto la buena cerveza. La cervecería Ottakringer está ubicada en el corazón del distrito 16 de la ciudad de Viena, llamado justamente Ottakring y se trata de la cervecería más vieja y grande que sigue operando en Viena, pues data de 1837. 






Lo que hace diferente y novedosa la propuesta de Ottakringer es que durante todo el verano no solo nos regala buenos momentos con los amigos sino que ofrece una variedad de eventos para aquellos que queremos aprender más del mundo de la cerveza, como pláticas y visitas a sus instalaciones, pero la cosa no termina ahí, demostrando no le tenerle miedo a la competencia invitan a una microcervecería o cervecería artesanal diferente cada semana para platicar sobre su cerveza y darla a conocer. Esta semana tocó el turno a la casa Kadlez, de los cuales pudimos saborear su Pale Ale de verano y Pils, ambas muy recomendables. Pero esta semana hubo algo más. Existe un grupo que se reúne una vez al mes conformado por fanáticos de la cerveza y cerveceros caseros; en estas reuniones se habla sobre dicho elixir además de intercambiar recetas, puntos de vista e incluso degustar las creaciones, y los más entusiastas darles una sincera y respetuosa opinión.





De ellas y ellos hablaré en otra ocasión, pero esta semana como decía fue especial porque los organizadores de esta reuniones mensuales tuvieron lista la cerveza que crearon justo para la ocasión, una Viena Imperial (cuerpo medio, color caoba agradable, olor acaramelado y buen amargor), en las fotos se ve el momento de la apertura del barril y no pudo falta el Bierpapst o “El Papa de la Cerveza” en su característico Lederhose y su sombrero, espero también haya momento de hablar de este personaje. 



Una de las cosas que más disfruto de mi vida en esta ciudad es ver que en cuanto les abres las puertas a un lugar y les das cerveza, las personas se encargan inmediatamente de crear el ambiente, el trato es de camaradería y nunca falta las bromas, para lo cual hay que practicar el dialecto vienes con sus compases cantaditos, además es evidente como el lazo entre los vieneses y la que consideran SU cervecería se estrecha más y más.

El Jardín se abrió el día 3 de julio y estará hasta el 3 de septiembre en dicha cervecería, por lo que seguiré yendo a probar las creaciones de las microcerveceras invitadas.

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